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El Origen de la Religión (parte 2)

El temor de la muerte

Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente (1 Co. 2:!4, RV1909).

La Biblia nos dice que el hombre animal es aquel que no ha sido regenerado por el espíritu divino, y por lo tanto es gobernado por sus pasiones animales o irracionales. Esto lo hace presa fácil del espíritu del mal, Satanás. Una de las pasiones animales que Satanás usaría para gobernar al hombre sería lo que la Biblia llama “el temor de la muerte”. Leemos en el Nuevo Testamento lo siguiente:

Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre (He. 2:14,15 RV1960).

Entierro neanderthal

Representación de un entierro neanderthal.

No cabe duda de que el ser humano, como cualquier otro animal, le teme a la muerte. En una situación en la que la vida esté amenazada, un animal hará todo lo posible por salvarla. A esto los científicos llaman “instinto de supervivencia”. Este temor a la muerte no se experimenta solamente como un miedo a morir ante una amenaza concreta que el individuo esté percibiendo en un momento dado, sino que se expresa también como un sentido de curiosidad y reverencia ante la muerte de un miembro de la misma especie e incluso de otra. El temor de la muerte ha sido la causa de las manifestaciones externas más antiguas de religión en el hombre. Entre los arqueólogos hay un concenso en cuanto a que los enterramientos intencionales, producto de un ritual, datan de tan atrás como 100 mil años (paleolítico medio). Sin embargo, los arqueólogos creen que los enterramientos rituales pueden remontarse mucho más atrás, a unos 300 mil años.

De manera que un sentimiento bastante común en el reino animal como el temor de la muerte, está asociado con el origen de la religión. Más interesante aún es constatar que en los animales no solamente se da un mero miedo a morir, sino ese sentimiento que provoca un comportamiento ritualísitco, y ese sentimiento es el de curiosidad y solemnidad. Efectivamente, se ha reportado un comportamiento ritualístico ante los muertos en ciertos primates y en los elefantes. En un artículo de la revista British Archaeology, se menciona el caso de un comportamiento ritual entre Chimpancés. Citamos del artículo:

A lo largo de 20 años, Christophe Boesch y Hedwige Boesch-Ammerman han estado estudiando a los chimpancés pigmeo (bonobos) de la selva Tai en la Costa de Marfil. En 1989 observaron un caso particularmente resaltante de comportamiento mortuario en torno a un cadáver – el de Tina, una hembra de 10 años que murió después de haber sido emboscada por un leopardo. Varios individuos se reunieron rápidamente alrededor del cadáver, hacien llamadas ruidosas. Después de un breve período, 12 adultos se sentaron en silencio alrededor del cuerpo. Ocasionalemnete algunos machos demostraron agresión, haciendo ostentosas exhibiciones y arrastrando el cadáver a lo largo de cortas distancias. Hembras de alto rango inspeccionaron el cuerpo, aparentemente esto les fue permitido por los machos de alto rango que custodiaban el cadáver, y que auyentaron a los individuos de rango menor. Luego de unos 30 minutos después que Tina murió, dos machos de alto rango comenzaron a preparar el cadáver – algo que tomó más de una hora, mientras adultos de menor rango e infantes permanecían inspeccionando intensivamente el lugar donde la hembra murió. Ocasionalmente, los individuos custodiando el cuerpo hacían muecas y reían, probablemente para librar de tensión y confusión.1

Quizás el caso más famoso de demostración de dolor por los muertos en el reino animal, sea el del elefante. Está documentado que los elefantes practican un rito para “llorar” y “honrar” a sus muertos. Cuando encuentran los restos óseos de algún familiar u otro miembro de su especie, un grupo de elefantes forma un círculo alrededor de los huesos, como custodiándolos. Luego palpan los huesos con sus patas y trompas, los recogen y los manipulan con la trompa, palpandolos con la boca.2 También se sabe que los elefantes despliegan elaborados rituales sociales cuando una matriarca muere. En dicho ritual no solamente se involucran miembros de la familia o el clan al que pertenecía la matriarca, sino que otras matriarcas y miembros de otros clanes también participan en manifestaciones de dolor, curiosidad y respeto.3 Se sabe también que los delfines muestran curiosidad por los muertos de sus especie.

El hecho de que los ritos funerarios se presenten entre especies socialmente complejas, y que dichos rituales sean especialmente elaborados en el caso de matriarcas elefantes, indica que este tipo de ritual tiene una naturaleza social. Podría ser que el ritual ayuda a la comunidad a asimilar el cambio de estado del fallecido, el cual, justo antes de su muerte, era miembro del clan. La muerte implica una separación del fallecido del grupo social al que pertenecía. Al morir, los miembros del clan tal vez sientan la necesidad de desincorporar socialmente al fallecido. Las matriarcas son miembros imprescindibles en los clanes de elefantes. De su sabiduría depende la supervivencia del grupo. Es por ello que los elefantes rinden honores especiales a las matriarcas fallecidas. En todo caso, el ritual en cuestión no es un mero capricho, sino que cumple una función, satisface una necesidad social. Ésta es la escencia de la religión, la cual tiene que ver más con el aspecto social y pragmático que con una verdad espiritual absoluta.

En el caso particular de los humanos, los rituales funerarios han estado asociados con algo más que una función de desincorporación social del fallecido. El hombre se pregunta si habrá algún tipo de vida más allá de la muerte. También se pregunta si podrá reunirse nuevamente con sus familiares fallecidos. La religión surgió para dar respuesta a estas preguntas. El hombre concibió que había un reino de ultratumba en el cual habitaban los muertos, un lugar donde se reunirían los familiares y conocidos separados por la muerte. De esta manera la religión llenaba varias espectativas del hombre: 1. Le daba sentido a la vida, dando una solución al problema de la muerte; 2. Confortaba en medio de los sufrimientos, prometiéndoles una mejor vida en el más allá; 3. Consolaba a los que habían perdido familiares y amigos, prometiéndoles que se reunirían nuevamente en el más allá.

La lógica de la vida eterna

Aunque la Biblia asegura que aquellos que comprenden las cosas espirituales no son gobernados por su naturaleza animal, hemos visto que la religión tiene su origen en un sentimiento común a varios animales, el temor de la muerte. Este sentimiento se origina en el instinto de supervivencia y en la interdependencia entre miembros de un clan. El instinto de supervivencia en el hombre lo ha llevado a concebir “la vida eterna” o la inmortalidad. Así vemos en la Biblia que el apóstol Pablo declara que el paraíso está reservado para aquellos que “buscan gloria y honra e inmortalidad, la vida eterna” (Ro. 2:7, RV1909). Por otro lado, el mismo apóstol consuela a aquellos que han perdido sus familiares o amigos de la siguiente manera:

Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él á los que durmieron en Jesús (1 Tes. 4:13,14, RV1909).

Ahora bien, el carácter irracional de la doctrina de la vida eterna puede resultar evidente si se considera independientemente del instinto de supervivencia. ¿Por qué y para qué el hombre habría de vivir eternamente? No parece haber nada eterno en el universo, y el ser humano no es sino una parte insignificante del cosmos. Pero además, para la propia mente humana, el vivir eternamente carecería de sentido. El ser humano encuentra placer en la novedad, pero al vivir eternamente, es posible que la existencia del hombre se haga aburrida al perder la capacidad de aprender algo nuevo. Los creyentes citan las siguientes palabras de Jesucristo: “Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y á Jesucristo, al cual has enviado” (Juan 17:3, RV1909). Basados en este texto, los teólogos han afirmado que lo que le da sentido a la vida eterna es conocer a Dios. Dado que éste es infinito en atributos y complejidad, las almas que alcancen la inmortalidad necesitarán la eternidad para conocerle. A esto podemos objetar que siendo el alma humana finita y estando limitada al universo creado, el conocimiento hipotético de Dios alcanzaría un límite. Sólo si el hombre puediese ser igual a Dios podría progesar ilimitadamente en dicho conocimiento. Pero esto último es una blasfemia en la teología cristiana. En resúmen, la vida eterna del alma humana y el monoteísmo parecen conceptos lógicamente contradictorios. Esto lo declaramos, no basados en nuestras pasiones animales, sino en nuestras facultades racionales. De manera que podríamos reescribir el pasaje de 1 de Conrintios de la siguiente manera:

Pero el hombre racional no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar pasionalmente (1 Co. 2:!4, RV1909).

No hay duda de que las pasiones animales del hombre han contribuido mucho al origen de la religión.

Notas

  1. Paul Petit, When burial Begins, British Archaeology, n. 66, agosto 2002, http://www.britarch.ac.uk/ba/ba66/feat1.shtml.
  2. El comportamiento ritual de los elefantes hacia los restos óseos de su especie, ha sido documentado en vídeo. Ver por ejemplo una sección de un documental de la National Geographic http://www.youtube.com/watch?v=D_-Tr63MMow, y uno de la BBC http://www.youtube.com/watch?v=C5RiHTSXK2A.
  3. Ver http://www.savetheelephants.org/files/pdf/publications/2006%20Douglas-Hamilton%20et%20al%20Behavioural%20reactions%20of%20elephants%20to%20a%20dying%20matriarch.pdf.

El Origen de la Religión (parte 1)

Al vislumbrar que la doctrina fundamental de las religiones monoteístas es un mito, a saber, la creación del universo, y habiendo sido yo un ferviente creyente y devoto practicante del cristianismo, surgió en mí la inquietud de cuál sería el origen de las religiones. Por qué el hombre, siendo un ser racional, a lo largo de siglos y milenios ha creído tales relatos fantasiosos como los descritos en los libros sagrados. Cómo es que pueblos enteros han tenido como hechos históricos sucesos milagrosos al punto de poner la propia vida en riesgo por sostener tales creencias. Si Dios es real, pregunta que nos hacemos, y su carácter es justo y veráz, no puede ser identificado como la única causa del origen de las religiones.

Los religiosos afirman que la existencia misma de la religión es una evidencia de la veracidad de sus doctrinas. Dicen que la naturaleza religiosa del hombre demuestra que ha sido creado divinamente por un ser sobrenatural, cuyo propósito es que el hombre le llegue a conocer. Pero, siendo evidente que los relatos supuestamente históricos que forman parte de las religiones carecen de sentido, me propuse encontrar las causas racionales y verificables que han dado origen a las religiones. Estoy persuadido de que la tradición y la ignorancia juegan un papel fundamental para que las multitudes se conviertan en fervientes, y no tan fervientes creyentes. Pero hay más sobre la religión que la tradición y la ignorancia. Por un lado, la tradición no se puede extender indefinidamente en el pasado, de modo que la más ortodoxa de las doctrinas en algún momento de la historia fue una audaz y heterodoxa proposición. En cuanto a la ignorancia, debemos reconocer que contribuye a su aceptación, no obstante muchos han creído cosas en contra de la más evidente contradicción. Tómese por ejemplo el caso de Galileo, el cual siguió creyendo en la infalibilidad de la Biblia a pesar de que ésta enseña claramente el modelo geocéntrico del universo. Galileo forzó la interpretación de los pasajes bíblicos para ver en ellos la armonía con su modelo heliocéntrico.

Además de la tradición y de la ignorancia, la conveniencia es un factor a tomar en cuenta a la hora de estudiar el origen de la religión. El hombre cree no solamente por que venera las costumbres y los antepasados, y porque busca explicaciones a los misterios, sino también porque le conviene. Y no estamos hablando aquí de una burda conveniencia materialista, sino una conveniencia en el más amplio sentido de la palabra, incluso una conveniencia social y espiritual. El hombre tiene una serie de necesidades que aparentemente sólo la religión puede satisfacer, o por lo menos hasta ahora ha sido así, generalmente hablando. Pero vamos a ver más detallamente los factores que han contribuido al origen de la religión.

Definición de religión

En el pasado habría definido la religión como la relación entre Dios y el hombre. Sin embargo, esta definición está basada en la suposición de la realidad de dicha relación. Así que me parece más conveniente definir la religión como las creencias y las prácticas (ritos y costumbres) que tienen que ver con la idea de lo sobrenatural. Francisco Diez de Velasco, en su obra Breve Historia de las Religiones, nos dice que “las religiones son sistemas culturales y simbólicos que ofrecen explicaciones del mundo”. Sin embargo, la ciencia puede igualmente encajar en esta definición, pues es un sistema cultural y simbólico que busca explicar el mundo. Lo que distingue a la religión de la ciencia, aparte del método que emplea cada cual para comprender el mundo, es que la religión apela a lo sobrenatural como causa fundamental de todas las cosas, mientras que la ciencia se limita a buscar causas naturales a los fenómenos.

En el próximo post seguiremos estuadiando el origen de la religión.

Fe y Razón en Ágora

Poster de la película

La película Ágora, dirigida por Alejandro Amenábar, nos presenta la vida de una filósofa griega en el siglo IV d.C. Inspirada en el personaje histórico de Hipatia, la última directora de la famosa biblioteca de Alejandría, Ágora logra presentar temas muy relevantes para nuestra sociedad, en el ámbito del conflicto entre fe y razón y la relación entre iglesia y estado. El Egipto del sigo IV era un escenario agitado por las luchas entre distintas religiones y poderes políticos. Aunque en nuestro pensamiento moderno estos dos elementos, religión y política, se encuentran disociados, en el mundo antiguo era muy difícil discernir entre ambas. En Alejandría el paganismo, el cristianismo y el judaísmo luchaban por espacios políticos y por el control de las convicciones del pueblo.

El Cristianismo, la nueva religión del imperio

El cristianismo era una nueva religión que en el pasado había sido perseguida, pero ya en el s. IV contaba con la simpatía del emperador. Constantino el grande (272 – 337), el primer emperador cristiano, había promulgado un edicto de tolerancia en el 313 que abolía la persecusión contra los cristianos. Desde entonces el cristianismo se convirtió en una fuerza política que luchaba por conquistar las distintas esferas del poder. Pero la transición del paganismo al cristianismo no fue instantánea. El mismo Constantino no abandonó el paganismo cuando se hizo con el poder, sino que permaneció ejerciendo el cargo de sumo pontífice del paganismo hasta su muerte, título que retendrían los emperadores cristianos hasta Graciano el jóven (359 – 383). La madre de Constantino era cristiana, sin embargo la actitud del emperador fue un tanto ambigua en cuanto a sus convicciones religiosas. Constantino manifestaba su adhesión a un culto solar, Sol Invictvs, siendo la observancia del domingo parte de dicho culto. La consagración del domingo se hizo obligatoria a través de un decreto imperial promulgado por Constantino en el 321. Además las monedas romanas eran acuñadas con referencias al Sol Invictvs, pero sin ninguna referencia al cristianismo. Sólo fue hasta entrados los cuarenta años que Constantino se declaró cristiano. Con este emperador se desencadenan dos procesos: 1) la adaptación del cristianismo a la cultura pagana romana, lo cual se hizo por medio del sincretismo, y 2) la adopción del cristianismo como religión oficial del imperio.

¿Adoptó Constantino la religión cristiana por conveniencia política? A lo largo del s. III el cristianismo se extendió por las clases aristocráticas del imperio romano. Intelectuales y políticos romanos adoptaron esta religión, muchos observándola secretamente. Pero las persecusiones manifestaron cuán profundamente se había arraigado el cristianismo en el imperio. Para entonces es probable que algunos políticos, como el mismo Constantino, vieran en la persecusión del cristianismo una fuente de inestabilidad política para el imperio, el germen de una posible guerra civil. Podemos ver entonces una justificación política para el edicto de tolerancia de Milán y para la actitud ambigua del emperador. Sin embargo es muy difícil, por no decir imposible, determinar si la conversión de Constantino obedeció a razones puramente políticas. Recordemos que la política y la religión estaban estrechamente ligadas en las mentes de los antiguos.

El mundo de Hipatia

La vida de Hipatia presenta gran interés histórico debido a que, para muchos, representa el fin de una era y el inicio de otra, el fin del mundo antiguo y el inicio de la Edad Media. Lo que hace a Hipatia un personaje tan especial son un cojunto de factores: 1) era una personalidad política, teniendo gran influencia tanto sobre magistrados como sobre el pueblo; 2) era una personalidad académica, siendo cabeza de la biblioteca de Alejandría, símbolo de la cultura clásica y depositaria del saber de los filósofos griegos de la antigüedad; 3) Era mujer, condición que era considerada inferior en el mundo clásico, tanto por paganos, como cristianos y judíos. Según lo que nos dicen las crónicas antiguas, Hipatia era vista como fuente de enemistad entre el prefecto romano de la diócesis de Egipto, Orestes, y el obispo de Alejandría, Cirilo. En el 415 Hipatia fue linchada por una turba de cristianos enfurecidos. Este hecho llevó al fracaso político de Orestes y a la supremacía de Cirilo.

La tensión entre Orestes y Cirilo era producto de la creciente presión política de este último. Cirilo quería adaptar la práctica polítca en Alejandría a los intereses y las convicciones de la iglesia Católica. Esta presión llegó a manifestarse en formas que eran interpretadas por Orestes como usurpación del poder político. Ejemplo de tal usurpación fueron la clausura de las iglesias novacianas, confiscando sus bienes, y la expulsión de los judíos de Alejandría, ambas medidas ordenadas por Cirilo. Aumentó así la rivalidad entre Orestes y Cirilo, entre la prefectura romana y el obispado católico. Aunque Orestes era cristiano, existía una ambición por parte de la Iglesia Católica para controlar la prefectura o, dicho de otra manera, para que el obispado fuese envestido con el poder de ella.

Hipatia era una mujer sobresaliente debido a su labor como maestra y a su percibida condición moral. Esto le daba gran influencia tanto sobre el pueblo como sobre Orestes y otros personajes aristocráticos paganos. Se dice que en sus clases había personas de distintas convicciones y no pocos provenían de familias aristocráticas. De todo esto se puede comprender por qué Hipatia llegó a ser un importante apoyo político para Orestes.

Hipatia en la película

Hay varias cosas que me llamaron la atención de la película de Amenábar: 1) Su adhesión a la historia. Lógicamente no todo lo que presenta la película es histórico, pero buena parte de los acontecimientos políticos y controversiales sí lo son, o por lo menos tienen un fundamento histórico, como la expulsión de los judíos de Alejandría y el empleo de sectas u organizaciones monacales cristianas con fines políticos por parte de la Iglesia Católica. 2) Se usa de libertad artística para desarrollar a los personajes principales. Lo interesante de estos personajes es que llegan a encarnar las distintas actitudes atemporales de la sociedad ante los temas de religión, ciencia y política. 3) El desarrollo de una trama paralela sobre los modelos cosmológicos de la antigüedad. Esta trama paralela cobra mucha relevancia ya que la controversia sobre si la tierra se movía o estaba estática estuvo en el corazón de una gran crisis eclesiástica en el siglo XVII. Algunos opinan que esta controversia pudo haberse dado antes si la biblioteca de Alejandría no hubiese sido destruida. De modo que la muerte de Hipatia no solamente representa el dominio político de la iglesia católica, sino la interrupción del progreso científico.

Las distintas posturas representadas en los personajes de la película reflejan, no solamente las actitudes del hombre antiguo, sino la forma en que las personas reaccionan ante los mismos problemas en distintos momentos históricos, incluso ahora. Hipatia representa la razón, la ciencia y la filosofía, la educación, la tolerancia religiosa, la dignidad femenina y, en su contexto histórico, la cultura clásica. Orestes representa al político prudente, que se amolda a las circunstancias y procura mantener el equilibrio. Orestes, aunque inicialmente pagano, proveniente de una familia aristocŕatica pagana, no está satisfecho con el paganismo. Termina abrazando el cristianismo no se sabe si por conveniencia, en todo caso no desarrolla una actitud fanática. Davo representa al pueblo oprimido, que ve en el cristianismo una esperanza. En la película Davo está buscando respuestas como Orestes, pero en su caso es la frustración ante la sociedad clasista romana lo que prácticamente lo empuja al cristianismo y a asumir una actitud fanática en contra del paganismo y el judaísmo. Para mí Davo es un personaje muy interesante, porque no se queda allí. Davo se dá cuenta que el fanatismo religioso no lleva a ningún lado y percibe en Hipatia virtudes que él mismo desea poseer. Por lo tanto Davo representa a aquellos que, aunque toman el camino del fanatismo, se lo piensan mejor y lo abandonan, quedando descepcionados de la religión. Sinesio de Cirene representa al sector menos fanático de la iglesia, que trata de conciliar la fe con la razón. Históricamente, Sinesio de Cirene, aunque fue nombrado obispo de Ptolemaida, retuvo dudas acerca de algunas doctrinas cristianas, como la creación del alma, la resurrección literal y la destrucción final del mundo. Amonio representa el fanatismo religioso que está dispuesto a cualquier cosa por defender la fe contra los infieles. Se trata de un fanatismo ciego que no discierne las consecuencias de acciones violentas, drásticas y extremistas. Los obispos Teófilo de Alejandría y Cirilo (el primero era tío del segundo), representan a los altos cargos de las religiones organizadas, muchos de los cuales aunque no tan fanáticos o extremistas como Amonio, se sirven del fanatismo para obtener poder.

Reflexiones

En la película, Orestes, Sinesio y Davo tenían en común que habían sido alumnos de Hipatia, pero luego divergieron en el rumbo que tomaron cada una de sus vidas. En la biblioteca se experimentaba un ambiente de libertad religiosa, y los alumnos se encontraban en una estrecha camaradería entre sí y con Hipatia, considerándose todos como iguales y como hermanos. Cuando más tarde estalló la controversia político-religiosa entre Cirilo y Orestes, Hipatia fue presionada para bautizarse, renegando así de sus convicciones personales. Como Orestes y Sinesio eran cristianos, éste trató de convencerla de bautizarse arguyendo que los tres eran iguales, y que ella era en realidad cristiana. Hipatia entonces niega que los tres fuesen iguales, y le dice la razón, en una de las frases que considero clave de la película. Parafraseando, Hipatia le dice a Sinesio que, mientras él no se atrevía a cuestionar sus creencias, ella no podía dejar de hacerlo. Y esto es lo que coloca a los científicos aparte de los religiosos. Los primeros no creen tener la verdad, sino que se declaran buscadores de la misma. Los segundos afirman tener la verdad, aunque hay divergencias entre las distintas religiones sobre cuál es la verdad. Los religiosos dicen que aman la verdad, pero en realidad lo que quieren decir es que aman las doctrinas que sostienen. Para ellos una cosa y la otra son lo mismo. Pero el científico cuestiona, no solamente las creencias de los religiosos, sino las propias. Y lo hace porque no quiere ser engañado y creer el error. El científico reconoce la subjetividad intrínseca a todo estudio humano, así que no pretende que alguno tenga la verdad absoluta, ni pretende que él mismo la posea o la llegue a poseer. Pero ama la verdad, y por eso la busca continuamente. El carácter subjetivo del conocimiento humano hace de esta búqueda algo eterno. La verdad es inalcanzable para el hombre, sin embargo, éste siempre puede acercarse a ella. El concepto de verdad es distinto para los religiosos y los científicos. Los primeros consideran que la verdad son sus doctrinas, mientras los segundos consideran que la verdad tiene que ver con la realidad que está fuera de la mente humana y que subyace a toda experiencia humana. El científico especula sobre la realidad, construyendo una “realidad virtual” en su mente. El científico reconoce que esta realidad virtual no es igual a la realidad que está fuera de su mente. Los modelos y teorías del científico serán más verdaderos a medida que se ajusten o correspondan mejor con las experiencias.

Otro punto que presenta la película donde las religiones convergen es la manera en que actúan. En Ágora uno ve que tanto paganos como cristianos y judíos recurren a la violencia para “hacer justicia”, siendo dicha “justicia” un ideal particular determinado por la doctrina religiosa y los intereses sectarios. Este es un aspecto controversial de la película, y es quizás una de las razones principales por la cual El Observatorio de Difamación Anti-religiosa, una organización católica sin fines de lucro fundada por profesores universitarios españoles, ha denunciado que la “película lo que hace es canalizar cierto odio hacia los cristianos y hacia la Iglesia Católica” (Referencia).

Personalmente, no creo que la película vaya sobre exponer que el cristianismo es dañino. Más bien la película presenta las enseñanzas de Jesús como contrarias a lo que los cristianos fanáticos estaban haciendo. No obstante para mí resultó perturbador observar en la película como operaban los parabolani, una especie de orden religiosa, y cómo esta organización hacía el “trabajo sucio” de la Iglesia Católica. En la película no se presenta a los obispos, Teófilo y Cirilo, dando órdenes a este grupo, pero sí los presenta como echando leña al fuego de las pasiones religiosas y como indiferentes a las acciones violentas de esta secta. Eso sí, tanto en la película como en la realidad, el obispo de Alejandría decretó la expulsión de los judíos.

Ahora bien, ¿cuál es la realidad? No menos perturbadora de lo que ví en la película. Efectivamente había organizaciones dentro de la iglesia católica que protagonizaron acciones violentas en el s. IV y V, y que sirvieron a los intereses tanto de Teófilo de Alejandría como de Cirilo. Una de ellas era la de los parabolani. En un principio esta organización estaba constituida por voluntarios que ayudaban a los enfermos y enterraban a los muertos víctima de la plaga. Sin embargo, llegaron a ejercer el oficio de guardaespaladas del obispo de Alejandría y se cree que tuvieron parte en el linchamiento de Hipatia. Aparte de los parabolani existía sectas de monjes provenientes de Uadi el Natrun, Egipto, los cuales eran quizás más violentos que los parabolani. La región de Natrun se caracterizaba por albergar varios monasterios cristianos, ofreciendo a los monjes un lugar aislado en el desierto para la práctica del ascetismo. Teófilo se sirvió de cierto sector de los monjes de Natrun para luchar contra el archipresbítero Isidoro y sus colaboradores, los monjes origenistas. Según la enciclopedia católica, Teófilo marchó contra los asentamientos de los monjes origenistas a la cabeza de soldados y cristianos armados, los cuales quemaron sus viviendas y los obligaron a marcharse de Natrun. Teófilo también usó a las multitudes cristianas violentas para destruir un templo pagano en Alejandría.

Fueron también monjes de Natrun los que atacaron al prefecto Orestes bajo el obispado de Cirilo. Uno de estos monjes, Amonio, apedreó a Orestes. La guardia personal de Orgestes huyó ante la turba de cristianos, pero un grupo de ciudadanos protegió al prefecto y linchó a Amonio. Cirilo declaró a Amonio un mártir cristiano, rindiéndole honores públicos. Es lamentable cómo tanto Teófilo como Cirilo, se vieron involucrados en conspiraciones contra sus propios correligionarios. La Iglesia Católica estaba dividida en facciones que luchaban no solamente por el poder eclesiástico, sino por el poder imperial. De manera que si la película Ágora presenta a Teófilo y Cirilo como responsables de disturbios públicos y ambiciosos ministros religiosos, no está precisamente distorsionando la realidad. Ahora bien, si hay quien odie a la Iglesia Católica por ello, me parece injusto culpar a Amenábar, más bien es la actuación de semejantes representantes de la Iglesia el origen de tal actitud. Pero debo decir que los cristianos no estuvieron unánimemente de acuerdo con el linchamiento de Hipatia. El mismo Orestes era cristiano y no aprobó tal acción. Luego hay una serie de autores católicos que han lamentado el suceso y reprochado la actitud de los fanáticos cristianos. Es una trampa caer aquí en acusaciones generalizadas contra religiones. Lo que digo es que en el linchamiento de Hipatia triunfó la fe fanática ciega y la ambición inescrupulosa sobre la razón.

El mensaje que percibo de Ágora es que el fanatismo religioso y la ambición política son muy dañinos, y más aún cuando están mezclados. Hay un camino mejor, el de la tolerancia y la razón, tratar de reconocer lo limitado que es la comprensión humana, ser humildes buscadores de la verdad y ver en la otra persona que disciente de nuestra opinión, a un ser humano como nosotros.